Tuesday, May 01, 2007

Visiones de Persona Humana


DISTINTAS POSTURAS ACERCA
DE LA PERSONA HUMANA

“La idea del hombre y la historia”, Max Scheler

Propone cinco imágenes o ideas de ser humano que se han sucedido a lo largo de la historia:
a. Judeocristiana
b. Homo Sapiens (clásica griega)
c. Homo Faber
d. Hombre Dionisíaco
e. Superhombre

a. Idea Judeocristiana:
Según Max Scheler, lo fundamental de esta imagen es el mito de la creación de una pareja originaria –en un estado paradisíaco- por parte de un dios personal; el pecado del hombre seducido por el ángel caído; la redención por parte de un dios- hombre y la consiguiente rehabilitación de la relación filial con Dios. Da particular preponderancia a la caída producto del pecado del hombre, con su correlativa carga de culpa.
Esta culpa de la caída habría originado en el hombre –incluso en aquellos que no tienen una fe dogmática- un sentimiento de “angustia de lo terrenal”, que lo atormenta por el decaimiento del ser humano; con sentimientos ambivalentes acerca del mundo material.

b. Homo Sapiens
La segunda imagen es propuesta por los griegos de la época clásica. Entre sus principales teóricos encontramos a Anaxágoras, Platón y Aristóteles.
Se refiere fundamentalmente al hombre como “homo sapiens”, afirmando que la frontera entre el hombre y el animal está dada por el uso de la razón (función parcial del divino logos); que le permite conocer el ser tal como es en sí; para plasmar la naturaleza en obras llenas de sentido, para obrar bien respecto de sus semejantes; es decir, para vivir perfeccionando lo más posible ese agente específico.
Esta racionalidad que distingue al hombre es mucho más que una facultad intelectual: se refiere a lo profundo de su espiritualidad.
Ese “agente específico” le permite conocer el ser tal como es en sí; para plasmar la naturaleza en obras llenas de sentido (logos) , para obrar bien respecto de sus semejantes; es decir, para vivir perfeccionando lo más posible ese agente específico, fundamento por el cual el hombre puede realizar la asimilación intelectual con el ser.

c. El Homo Faber, sin distinción esencial
respecto de los animales.
“Homo Faber” es la imagen que responde a las teorías positivista y naturalista, en la cual el hombre es un ser instintivo sin diferencia esencial con los animales; que está sujeto a las mismas leyes y fuerzas que éstos, solo que con consecuencias más complejas. El hombre no es más que un ser viviente especialmente desarrollado, especialmente de su “inteligencia técnica”.
Es: un animal de señales (idioma); animal de instrumentos; y un ser cerebral, que consume mucho más energía en el cerebro solo que el resto de los animales.
Entre el hombre y el animal no hay diferencias esenciales, sino solo un grado mayor de evolución de la inteligencia técnica, tendiente a satisfacer los mismos instintos que en los seres con menos desarrollos, solo que de manera más eficaz.
Los instintos primordiales son: los de REPRODUCCIÓN (instinto sexual, instinto de crianza, libido); de CRECIMIENTO y PODERÍO; y los que SIRVEN A LA INTUICIÓN.

d. Hombre dionisiaco
En la imagen dionisíaca del hombre, se le ve como un “desertor de la vida”, con la decadencia en su esencia misma y origen; como una vía muerta de la evolución, condenada a la extinción. Esto porque el hombre, debido a una gestación más corta de lo adecuado, nace desprovisto de los instintos y esquemas de conducta necesarios para defenderse en la vida, que son suplidos por el así llamado “espíritu”, con un conjunto de instrumentos materiales e inmateriales. Todo lo que se considera como “propiamente humano” no son más que rodeos para suplir aquello que en los animales ya está dado por los instintos naturales.
La visión dionisíaca y cristiana del hombre tienen un punto de acercamiento –según Scheler- en la “caída”. Para la concepción judeocristiana el hombre, de un estado original paradisíaco es arrojado a la vida terrenal, un homo ya existente que cae. Para la visión dionisíaca, el homo sapiens en sí mismo es caída y pecado.

e. El hombre entendido como “superhombre”
Lo principal en la 5º idea del hombre es lo que Scheler denomina “Ateísmo postulativo de la seriedad y de la responsabilidad”, que pretende que no puede ni debe existir un Dios para servir de escudo a la responsabilidad, a la libertad, a la misión; en suma, al sentido de la existencia humana. Sobre todo para exaltar la responsabilidad y la soberanía del hombre, que es capaz de decidir autónomamente lo bueno y lo malo. Solo en un mundo mecánico, o al menos no construido teleológicamente, tiene posibilidad de existencia un ser moral libre, una “persona”.

Basado en “LA IDEA DEL HOMBRE Y LA HISTORIA”, Max Scheler


Visión Mecanicista: La Mettrie
Para este autor, la diferencia entre el hombre y los animales es que “el hombre es al mono y a los más inteligente animales lo que el péndulo planetario de Huyghens es a un reloj de Julien le Roi”; es decir, el hombre es una máquina cumbre de la evolución natural, una máquina mucho más perfecta que cuantas se hayan visto. La naturaleza, en el hombre, emplea lo máximo de su arte. Para La Mettrie el hombre es la más perfecta de las máquinas de la naturaleza, fruto del artificio y habilidad de la evolución natural.
Critica a los que estudian al hombre como ser espiritual porque, siendo el hombre una complejísima máquina, los que importa es ocuparse de su mecánica; dejando el alma y todas las inquietudes que esa “quimera” procura a los tontos e ignorantes.

Existencialismo: Sartre
Según Sartre, el hombre se va construyendo con sus decisiones; como un proyecto que se vive subjetivamente, que se va desarrollando en la medida en que el hombre va eligiendo. Esto transforma al hombre en responsable por lo que es y por lo que va siendo. Empieza por ser nada, solo después es, y será como se haya hecho.
El hombre es su propio proyecto porque es lo que él mismo se va haciendo. El hombre es lo que haya proyectado ser, respondiendo a una elección original, más espontánea que lo que se llama voluntad, y que se va expresando en cada una de sus decisiones concretas.
El hombre es totalmente responsable porque todos sus actos son la concreción de su elección original, y en cada una de sus decisiones no solo se afecta a sí mismo sino a toda la humanidad. Es responsable de lo que es porque comienza siendo nada, no puede culpar a ningún ser superior por haberle asignado tal o cual destino: él mismo elige lo que quiere ser.
Esta elección produce angustia y los que no se angustian son de mala fe. La angustia proviene del sentirse total y completamente responsable, de saber que cada acción personal lleva aparejadas unas serie de consecuencias para toda la humanidad. Esto agravado porque nada ni nadie externo a nosotros mismos nos indica cómo debemos obrar.
El que no se angustia, o enmascara su angustia al actuar mal con el pretexto de que “no todos actúan así”, obra de mala fe, porque de otra manera no puede liberarse de su responsabilidad para con la humanidad.